Estar atentos a las señales y aplicar medidas de autocuidado para prevenir la pérdida excesiva de líquidos es clave para evitar complicaciones de salud asociadas a la deshidratación. ¡Toma nota!
El cuerpo humano está compuesto entre un 60% y 70% de agua, elemento vital presente en la sangre, células, órganos y tejidos, que permite el funcionamiento del metabolismo, transporte de nutrientes y la regulación de la temperatura.
Cuando por distintos factores, el cuerpo pierde más líquidos de los que recibe a través del consumo, se produce la deshidratación, una condición que puede tener distintas consecuencias en la salud si no se atiende a tiempo.
Conocer los síntomas que se presentan y cuándo acudir al Servicio de Urgencia es fundamental, sobre todo cuando se trata de personas en grupos de mayor riesgo, como niños pequeños, adultos mayores y quienes tienen enfermedades crónicas.
¿Qué puede causar la deshidratación?
El organismo elimina líquidos de forma natural a lo largo del día a través de diversos procesos fisiológicos, como la sudoración, la orina y heces, además de la respiración.
Sin embargo, hay circunstancias en que la hidratación se pierde de forma acelerada, como cuando existe:
- Sudoración excesiva: por ejercicio intenso, exposición prolongada a la luz solar, fiebre o quemaduras graves.
- Diarrea y vómitos: por alguna infección viral o bacteriana, intoxicaciones alimentarias, enfermedades digestivas, uso de medicamentos o estrés.
- Orina abundante: debido a diabetes no controlada, el uso de diuréticos o trastornos mentales.
Sobre el riesgo de deshidratación, el Dr. Vicente Zumarán de Clínica Andes Salud El Loa, explica que “también hay que estar atentos a las personas mayores, ya que con la edad perdemos la sensación de sed, pero esto no quiere decir que no necesitemos beber 2 litros de agua al día, dependiendo del tipo de paciente y su rutina”.
¿Cuáles son los principales síntomas de deshidratación?
Los síntomas de deshidratación pueden variar según la gravedad de la condición, la que puede ser leve, moderada o grave.
Cuando existe pérdida de líquidos leve a moderada, las personas pueden experimentar:
- Sed intensa
- Boca y piel secas
- Orina oscura y escasa
- Mareos o sensación de desmayo
- Fatiga o debilidad
- Dolor de cabeza
- Calambres musculares
“En estos casos, es importante intentar recuperar líquidos de forma oportuna. Beber agua de manera constante, en pequeños sorbos, aplicar soluciones de rehidratación oral para reponer electrolitos y evitar bebidas inadecuadas, como café, alcohol o aquellas bebidas altas en azúcares”, agregó el especialista.
Si la deshidratación llega a niveles extremos, los síntomas serán:
- Confusión o desorientación
- Latidos cardíacos acelerados
- Respiración rápida
- Pérdida de elasticidad en la piel
- Ojos hundidos
- Orina muy escasa o ausencia de orina
- Pérdida del conocimiento
Si esto se presenta, lo más recomendable es acudir de inmediato al Servicio de Urgencia, ya que puede requerir la aplicación de suero intravenoso para hidratar de manera rápida y eficiente, con el objetivo de evitar complicaciones como problemas renales y cardiovasculares, entre otros.
¿Cómo prevenir la pérdida de líquidos?
Mantenerse hidratado es esencial para potenciar el bienestar, por eso debemos recordarlo a diario, incorporando hábitos que nos ayuden a lograrlo.
Ya sea durante el verano como en el resto del año:
- Toma suficiente agua, de 2 a 3 litros diarios, aunque no tengas sed.
- Consume alimentos hidratantes, sandía, melón, naranja, pepino, tomate y lechuga.
- Evita el consumo excesivo de alcohol, café y bebidas con azúcar.
- Usa ropa adecuada cuando hace calor, que sea ligera y fresca.
- Evita la exposición excesiva al sol, sobre todo en horas peak y al hacer deporte.
Recuerda que ante cualquier síntomas de deshidratación es recomendable consultar con un especialista y si los síntomas son graves no dudes en acudir a nuestro Servicio de Urgencia 24/7 de Andes Salud. ¡Tu salud es lo más importante!